Razas de perro japonesas
Japón ha dado pocas razas y muy reconocibles: cara de zorro, orejas erguidas, cola enroscada y una independencia que sorprende a quien espera un perro pegajoso. Son perros limpios, discretos y muy apegados a su gente, pero también tozudos y poco dados a obedecer porque sí. Si buscas el perro del Akita de las películas o el que sale en los memes, están los dos aquí. 4 razas con ficha completa.
Akita Inu
Grande · Nórdico · 10–13 años
El símbolo de la lealtad
Chin Japonés
Toy · Compañía · 12–14 años
El aristócrata felino de la corte japonesa
Shiba Inu
Pequeño · Primitivo · 13–16 años
El perro más gatuno del mundo
Spitz Japonés
Pequeño · Nórdico · 12–16 años
La nube blanca japonesa
Razas de perro japonesas: independientes, limpias y nada fáciles
Cuatro razas y un mismo aire de familia
Japón ha dado pocas razas y muy reconocibles. Tres de ellas (akita inu, shiba inu y spitz japonés) comparten el mismo patrón: cara de zorro, orejas pequeñas y erguidas, cola enroscada sobre el lomo y un manto doble que suelta pelo a manojos dos veces al año. Son los llamados perros de tipo spitz, y en Japón seis de ellos están declarados monumento natural del país, una figura legal que se reserva a lo que se considera patrimonio. La cuarta, el chin japonés, no tiene nada que ver: es un perro de salón de cara chata que llegó de China y se crió durante siglos en la corte imperial.
El carácter que sorprende a quien espera un perro pegajoso
Es lo que más cuesta explicar y lo que más adopciones frustra. Un shiba o un akita quieren a su gente, pero a su manera: no te siguen de habitación en habitación, no piden caricias constantemente y no obedecen porque sí. Deciden. Son perros limpios (muchos se acicalan como gatos), discretos dentro de casa y muy poco ladradores, pero también tozudos, reservados con los desconocidos y con una tendencia fuerte a no llevarse bien con otros perros del mismo sexo. Quien busca un perro que le mire con devoción y haga lo que le pidan a la primera, se va a llevar un disgusto.
El akita y el shiba no son el mismo perro en dos tamaños
Es la confusión más común. El shiba pesa entre ocho y once kilos, cabe en un piso y, con un dueño que entienda su independencia, es manejable. El akita pasa de los cuarenta, tiene un temperamento mucho más serio, una capacidad de guarda considerable y una intolerancia notable hacia otros perros: en varios países está en listados de razas con restricciones, y en España conviene mirar la normativa de la comunidad antes de decidirse. No es un perro para primerizos, por mucho que la película lo haya puesto de moda. Y ojo con otra confusión: el akita americano es una raza distinta, más grande y más pesada.
La muda, que nadie cuenta
El manto doble de las razas japonesas suelta el subpelo entero dos veces al año, y no es una exageración: durante tres o cuatro semanas salen mechones que se recogen a puñados. No se soluciona con peluquería ni rapando (rapar un manto doble lo estropea y empeora la regulación de la temperatura), se gestiona cepillando a diario en temporada y resignándose el resto del año. Si alguien de casa es alérgico o si la idea de encontrar pelo en la ropa todo el año resulta insoportable, estas no son las razas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el perro japonés más conocido?
El akita inu, por la historia de Hachikō, el perro que siguió yendo a la estación a esperar a su dueño durante años después de que este muriera. Pero el que más se ve hoy en las casas es el shiba inu, mucho más manejable por tamaño.
¿Son buenos perros para un piso?
El shiba y el chin japonés sí, por tamaño y porque ladran poco. El akita también es tranquilo dentro de casa, pero su tamaño y su carácter piden espacio y un dueño con experiencia. En los cuatro casos hay que contar con la muda.
¿Se llevan bien con otros perros?
Es su punto débil. Tanto el akita como el shiba tienden a no tolerar a otros perros del mismo sexo, y eso no se corrige del todo con socialización, solo se mejora. Si ya hay perro en casa, conviene hablarlo con el criador o la protectora.
¿Por qué se dice que son difíciles de educar?
No es que no aprendan: aprenden rápido. Es que no ven motivo para repetir algo solo porque se lo pidas. Funcionan con refuerzo positivo y con paciencia, y muy mal con métodos de imposición, que en estas razas suelen acabar en un perro que se cierra.