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¿Es bueno tu pienso?

No puntuamos marcas ni te decimos cuál comprar: eso caduca y acaba siendo publicidad. Lo que hacemos es leer contigo la etiqueta de tu saco, que la tienes delante, y enseñarte dónde están los trucos. Funciona con cualquier pienso.

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Cómo leer la etiqueta, en detalle → Cuánta cantidad darle → ¿Puede comer esto? →

Cómo se lee una lista de ingredientes

Los ingredientes van por peso antes de procesar, y ahí está el primer truco: la carne fresca contiene un setenta por ciento de agua, así que aparece alta en la lista aunque tras el secado quede muy poco. Si el primer ingrediente es «pollo fresco» y el segundo «harina de maíz», es probable que en el producto final haya más maíz que pollo. La harina de carne, en cambio, ya viene deshidratada, así que su posición es mucho más representativa.

El troceado de cereales

Es el truco más común. Si un fabricante pusiera «maíz» en un único ingrediente, quedaría el primero de la lista. Pero si lo separa en maíz, gluten de maíz, harina de maíz y sémola de maíz, cada uno pesa menos y baja de posición, y la carne parece estar primero. Sumar mentalmente todos los ingredientes que vienen del mismo cereal es la comprobación que más cambia la lectura de una etiqueta.

Qué significan los porcentajes

La proteína bruta mide cantidad, no calidad: una bota vieja tiene proteína bruta. Lo que importa es de dónde viene, y eso lo dice la lista de ingredientes, no el análisis. Las cifras razonables para un adulto sano rondan el veinticinco por ciento de proteína y entre el doce y el dieciocho de grasa, con variaciones según la etapa y la actividad. Y ojo con la ceniza: no es suciedad, es el contenido mineral, y por encima del ocho por ciento suele indicar mucho hueso en la fórmula.

Lo que no dice nada

«Premium», «natural», «holístico» y «de calidad superior» no están regulados y no significan nada concreto. Que no lleve cereales tampoco lo hace mejor por sí mismo, y de hecho hay una discusión abierta sobre la relación entre algunas fórmulas sin grano y problemas cardiacos. Lo que sí es una buena señal es que la etiqueta declare cumplir un perfil nutricional reconocido y para qué etapa de vida está formulado, porque eso sí compromete al fabricante.

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