¿Está tu perro en su peso?
La báscula sola no dice gran cosa: un labrador de 30 kg puede estar perfecto o con cinco de más. Lo que se usa en clínica es esta escala de nueve puntos, que va de lo que ves y de lo que notas al tocar. Elige el que más se parezca al tuyo.
O elígelo directamente en la escala de 1 a 9
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La báscula miente, las costillas no
Saber si un perro está en su peso mirando un número es casi imposible, porque dentro de una misma raza hay perros de esqueleto grande y pequeño, y entre razas la diferencia es enorme. Por eso los veterinarios no usan la báscula para esto: usan la escala de condición corporal, que valora lo que se toca y lo que se ve. Se puntúa de uno a nueve, y el ideal está en el cuatro o el cinco. Lo mejor es que se hace en treinta segundos, en casa y sin aparatos.
Las tres comprobaciones
Primera, las costillas: se palpan pasando la mano por el costado con poca presión, como el dorso de tu mano. Si tienes que hundir los dedos para notarlas, sobra peso; si sobresalen a la vista, falta. Segunda, la cintura: mirando al perro desde arriba, debe estrecharse detrás de las costillas. Si el contorno es recto o abombado, hay sobrepeso. Tercera, el perfil: de lado, la línea del abdomen debe subir desde el pecho hacia las patas traseras. Si va recta o cuelga, sobra.
Lo que un kilo de más significa de verdad
En un perro pequeño, un kilo puede ser el diez por ciento de su peso: el equivalente a siete u ocho kilos en una persona. Ese exceso se traduce en carga directa sobre articulaciones, más trabajo para el corazón y, según los estudios de seguimiento a largo plazo, menos años de vida. La buena noticia es que funciona en los dos sentidos: perder entre un seis y un diez por ciento del peso corporal produce mejoras medibles en la cojera de un perro con artrosis.
Cómo se baja peso sin pasar hambre
Reduciendo la ración un porcentaje moderado, nunca a la mitad de golpe, y pesando la comida. Contando los premios dentro del total y sustituyéndolos por trozos de zanahoria, judía verde o manzana sin pepitas, que llenan y apenas aportan calorías. Repartiendo la comida en más tomas para que pase menos rato con hambre. Y añadiendo paseo, poco a poco, que en un perro con sobrepeso hay que empezar suave para no castigar las articulaciones. La bajada sana es lenta: entre el uno y el dos por ciento del peso por semana.
Cuándo no es cuestión de comida
Si tu perro come lo que debe, se mueve y aun así engorda, o si ha ganado peso de forma llamativa en poco tiempo, conviene una analítica. El hipotiroidismo y otros problemas hormonales producen aumento de peso, letargo y cambios en el pelo, y son bastante frecuentes en algunas razas. Lo mismo al revés: un perro que adelgaza comiendo igual tiene siempre que ser visto por un veterinario, porque casi ninguna causa de pérdida de peso sin motivo es buena.